Guía para comprar un servidor para tu pequeña empresa

Crecimiento. Es la razón número uno por la que las pequeñas empresas terminan reevaluando todo, desde su espacio de oficina hasta sus paquetes de beneficios. Cuando una empresa crece, cambian sus necesidades y se producen algunos de los cambios más dramáticos cuando un equipo de una a tres personas se convierte en uno de seis o más personas. La oficina que era acogedora, ahora es incómoda. ¿Y el software gratuito basado en la web que era “bastante bueno” para una valiente puesta en marcha? Ahora parece limitado y poco profesional. Junto con todos estos cambios, aparece otra nueva área que deberás considerar: Puede que sea hora de comprar un servidor para pequeñas empresas.

¿Por qué necesitarías un servidor en primer lugar?

Un servidor, en pocas palabras, es una computadora central para tu empresa. Si piensas en tus laptops y computadoras de escritorio como los rayos de una rueda, el servidor es su buje giratorio. Puede realizar una amplia variedad de tareas, desde ejecutar tu plataforma de correo electrónico, hasta administrar las actualizaciones de seguridad y los permisos de tu flota de PC, hasta actuar como un almacén de datos protegidos para tus archivos más confidenciales. A diferencia de las laptops o computadoras de escritorio normales, los servidores están diseñados para trabajar las 24 horas del día, los 7 días de la semana -siempre actualizados y siempre disponibles para conectar a tu gente con el software y los recursos compartidos que necesitan para hacer su trabajo.

Algunas empresas eligen utilizar servidores basados en la nube. Estos servidores están ubicados en una empresa proveedora de servicios de nube y son como un tiempo compartido. Se alquila “espacio” en forma de servidor virtual, de la misma manera que se puede alquilar una habitación en un hotel. La ventaja de los servidores basados en la nube es que se pueden configurar de forma instantánea, de acuerdo con tus necesidades, y se pueden ampliar y reducir en términos de energía (CPU) y almacenamiento (espacio en disco duro) a medida que cambian tus necesidades. Todo esto lo maneja un tercero y si algo le sucede al servidor alquilado, no estarás en apuros para solucionarlo –será la empresa proveedora de servicios en la nube la que tenga que ocuparse de ello. En el lado negativo, esta flexibilidad, escalabilidad y soporte in situ las 24 horas del día, los 7 días de la semana, tiene un costo. Cuantos más empleados tengas y mayores sean tus necesidades de rendimiento y almacenamiento, mayor será el gasto mensual. También hay ciertas tareas basadas en el servidor que se ven comprometidas al acceder a ellas a través de Internet, como la edición de videos o la captura del sistema de vigilancia.

Estos problemas de costos, rendimiento y control son la razón por la que los servidores dedicados internos de la pequeña empresa siguen siendo una opción viable. Tanto si decides comprar un servidor comercial prediseñado como si lo haces desde cero, podrás adaptar el hardware y el software a las necesidades de tu equipo. Si cuentas con alguien en el personal que tenga un poco de conocimientos técnicos, ahorrarás mucho dinero en el mediano y largo plazo con un servidor dedicado.

Los componentes de un servidor

El servidor para pequeñas empresas sigue teniendo alma de PC. Tiene una fuente de alimentación, una CPU, memoria (RAM), almacenamiento (discos duros), puertos USB y algún tipo de conexión de red, como Gigabit Ethernet. Algunos servidores configurados para aplicaciones específicas de alta intensidad también tienen tarjetas gráficas, aún si estas GPU no se utilizan realmente para mostrar gráficos en una pantalla. La gran diferencia es que los servidores están diseñados para un uso constante e intenso, por lo que la mayoría de estos componentes están construidos para que tengan mayor robustez. Algunos servidores pueden tener más de una CPU y esas CPU tienden a tener más núcleos para facilitar las tareas múltiples. La memoria es otra diferencia importante: Una PC normal sólo necesita suficiente RAM para manejar la carga de trabajo típica de una sola persona, mientras que un servidor necesita mantenerse al día con la demanda de toda una oficina, por lo que su capacidad de memoria y velocidad serán proporcionalmente mayores. Cuando se trata de almacenamiento, la mayoría de los servidores tendrán varios compartimientos para unidades de disco duro. Este diseño te ofrece flexibilidad (tú eliges cuánto almacenamiento necesitas) y redundancia (tus datos pueden distribuirse en múltiples discos duros físicos en caso de que uno falle). En los servidores de gama alta, los compartimientos y las unidades son “intercambiables en caliente”, lo cual significa que puedes agregarlos y quitarlos sin necesidad de apagar el servidor primero.

Los servidores comerciales de nivel básico se parecen mucho a las PC de torre. El diseño es independiente; si tienes espacio encima o debajo del escritorio, puedes simplemente conectarlo a la alimentación y a Ethernet. Si estás mirando hacia el futuro y sospechas que puedes necesitar más servidores, un diseño montado en un bastidor podría ser la mejor opción. Los servidores montados en un bastidor tienen los mismos componentes que las torres, pero están construidos con un conjunto común de estándares de ancho, profundidad y altura, de modo que se puedan montar varios servidores en un único bastidor de servidores. Ahorra espacio, facilita el mantenimiento y aumenta la seguridad al permitirte colocar los servidores en un armario cerrado.

Requisitos de especificaciones del servidor según cada empresa

Entonces, ¿qué tipo de servidor necesita tu pequeña empresa? Realmente depende de lo que quieras que haga. Si sólo necesitas un repositorio central para archivos compartidos, como Microsoft Word, PowerPoint o Excel, u otros documentos, es posible que ni siquiera necesites un servidor completo; para muchas empresas, la solidez del dispositivo NAS (almacenamiento conectado a la red) es ideal. Pero si tus necesidades son más complejas, necesitarás un servidor para pequeñas empresas, configurado en consecuencia. Aquí te presentamos algunos ejemplos:

Correo electrónico y productividad


Si ejecutas un paquete de software de productividad como Microsoft Exchange, para correo electrónico, calendario, contactos, etc., no necesitas muchos recursos, especialmente si tu equipo es pequeño, es decir, de 20 o menos personas. Un servidor relativamente modesto, con una CPU de bajo consumo podría manejar estas funciones más los archivos compartidos, siempre y cuando tengas suficiente espacio redundante en el disco duro. Los servidores que ofrecen configuraciones RAID y unidades intercambiables en caliente son ideales.

Alojamiento de un sitio web

Para un sitio web público, debes tener un servidor dedicado. Según el fin para el que está diseñado tu sitio web y el tráfico que prevés que tendrá, es posible que necesites considerar la compra de dos servidores físicos: uno para manejar el tráfico y otro para alojar la base de datos sobre la que está construido tu sitio. Esto es especialmente importante para las aplicaciones de comercio electrónico. Los servidores web de alto tráfico trabajarán mejor con CPU más potentes y una cantidad mayor que la media de memoria RAM, ya que esto evitará que el sitio se congestione por múltiples solicitudes simultáneas.



Servicios de dominio

La gestión de la seguridad y la autenticación de todos los equipos de tu empresa es una de las mayores ventajas de un servidor para pequeñas empresas. La ejecución del controlador de dominio y del software de Active Directory (funciones integradas de Windows Server) no requiere muchos recursos, pero funciona mejor si se ejecuta en su propio entorno. Además, debes buscar un servidor que pueda ejecutar varios servidores virtualizados.

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